November 24, 2017
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Adoración obediencia a hacer la voluntad de Dios

Lo que se anhelaba en el Antiguo Testamento para buscar la presencia de Dios

En el Antiguo Testamento podemos ver en 1ª Crónicas 21:22 un relato de David, el cual buscaba algún lugar para construirle un altar al Señor, el templo de Dios el Señor, lugar donde Israel le ofrecería holocausto. Pasajes más adelante podemos conocer cómo dicho templo se construyó, en 1ª Crónicas 22:2-6 se habla de los preparativos para el templo, personas extranjeras que tenían cierta habilidad para la construcción tal es el caso de los canteros, también se importaron materiales de Sidón y de Tiro como la madera de cedro, expertos para trabajar el oro y la plata, el bronce y el hierro, el carmesí, la escarlata, la púrpura, etc. 2ª Crónicas 2:7

Una construcción que fue concebida en vida por David y llevada a cabo por su hijo Salomón, la cual no solamente se recaudaron recursos, si no también el corazón de muchos para lograr que en su día de inauguración sacrificaran ovejas y bueyes en tal cantidad que imposible llevar la cuenta 2ª Crónicas 5:6 escenas que solo pocos pudieron ver como cuando los sacerdotes llevaron el arca del pacto del Señor a su lugar en el santuario interior del templo, en el lugar Santísimo, debajo de las alas de los querubines.

Todos los hermanos presentes, levitas vestidos de lino fino y con címbalos, arpas, liras, entre otros instrumentos, más de 100 sacerdotes tocando su trompeta alabando con cantores dando gracias al Señor, cantando “El Señor es bueno; su gran amor perdura para siempre” 2ª Crónicas 5:11-14

En ese preciso momento cuando una gran nube cubrió el Templo del Señor, la cual impidió que los sacerdotes celebraban el culto, pues la Gloria del Señor había llenado el templo.

Hoy en día

Hoy en día no necesitamos hacer sacrificios de animales para la expiación de pecados, ni cruzar grandes distancias a pie para lograr ir a un templo llevando nuestro ganado para que un sacerdote lo lleve al sacrificio. Sin embargo hubo un gran sacrificio para todos nosotros el cual nos permitió ser expiados del pecado por una vez y por todas, ese fue Jesús, el cual puro, sin pecado fue el sacrificio perfecto como lo dice Hebreos 10:1-18 “El Sacrificio de Cristo, ofrecido una vez y para siempre”. Tenemos ahora el Espíritu Santo el cual pone la palabra de Dios en nuestro corazón y la escribe en nuestra mente para que hagamos la voluntad de Dios.

En Salmos 40:6 dice:

Sacrificio y ofrenda no te agrada;
Has abierto mis oídos;
Holocausto y expiación no has demandado.

Entonces dije: He aquí, vengo;
En el rollo del libro está escrito de mí;

El hacer tu voluntad, Dios mío, me ha agradado,
Y tu ley está en medio de mi corazón.

Reflexionemos en si verdaderamente estamos haciendo la voluntad de Dios como nos pide que la hagamos; en el pasado hermanos nuestros buscaban de Dios y solo tenían una vez al año oportunidades para limpiarse de todo pecado y aún así no podían gozar de la presencia del Espíritu Santo.

Que bendición tenemos hoy de poder gozar de su presencia, no perdamos la oportunidad de venir con un corazón dispuesto, y con la actitud de gozo al saber que estamos haciendo su voluntad.

Ahora la pregunta es ¿Sabes cuál es la voluntad de Dios?

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